
En un mundo tan difícil como éste,
dos espíritus amantes
se encuentran raramente.
Y se olvidan de horas displicentes
convirtiendo los minutos en caricias
y en miradas comprensivas que comprenden.
Hay un idioma completo sin palabras
al tomar una mano compañera,
ver un alma más allá de las pupilas
y saber que se ama sin dudas, totalmente.
Hoy no me importa casi nada;
sólo quiero estar con ella...
con mi hada...
¿Dama, mujer, reina o hada?
Es hada porque es un sueño;
es reina porque en mí manda;
es dama por su elegancia...
¡pero es mujer más que nada!
Mujer a la que yo quiero
y siempre será mi hada.
Mujer, reina, dama…
y tan preciosamente humana.


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